Cuando un titular de una cuenta fallece, la mayoría de los bancos bloquean sus cuentas tras recibir la notificación por parte de los familiares o autoridades correspondientes.
Sin embargo, para cerrar definitivamente la cuenta y disponer de los fondos, los herederos deben acreditar su condición legal. Esto se hace mediante la presentación de los documentos necesarios, como el certificado de defunción, el certificado de últimas voluntades, el testamento o, en su defecto, la declaración de herederos, junto con la liquidación del Impuesto de Sucesiones. Solo los herederos reconocidos legalmente pueden solicitar el cierre de la cuenta bancaria.