Normalmente, el proceso de compraventa de una vivienda puede durar entre tres semanas y tres meses. En general, es un procedimiento bastante sencillo, aunque lo que suele demorar más es encontrar un comprador y, en caso de que necesite financiación, esperar la aprobación del banco. El tiempo de la operación dependerá, en gran medida, de si el precio de la propiedad está ajustado al valor del mercado.